lunes, 20 de julio de 2009


No soy escritora, no sueño con hacerlo, de hecho hace mucho que no me siento delante de un folio a dibujar palabras, tanto que no se si ahora sabre hacerlo, hace mucho que las musas abandonaron mis dedos, ahora ni siquiera se molestan en asomarse de vez en cuando por la misma habitacion en la que me encuentre, pero eso no me importa, no pretendo que esta sea la historia mas bonita del mundo, ni siquiera tengo claro que sea historia, o cuento o simplemente pensamientos que soy capaz de plasmar, las metaforas las dejaremos a un lado, ahora solo necesito vaciar mi cabeza de ideas, de problemas, de pensamientos y el orden no lo marcare yo, lo marcara el propio desorden, digamos que durante mucho tiempo llevo acumulando papeles y libros en la libreria es el momento de archivarlo todo, de poner un poco de orden en el caos, segun nos vayamos encontrando los distintos objetos intentare que los veais, diria que quiero intentar que lo entendais pero no los entiendo ni yo mismo asi que si yo no entiendo mi cabeza, sera dificil hacerselo entender a otro, no se por que escribo, solo que necesito hacerlo, necesito centrarme en este "diario del orden". Unas historias seran reales, otras meros cuentos que llevo tiempo queriendo escribir, no me voy a molestar en explicar lo que es real y lo que es ficticio, eso os lo dejo a vuestra eleccion, asi le daremos mas emocion a todo, por lo pronto y puesto que acabo de volver de Madrid... Espero que os guste:

Caminabamos por la Gran Via, el semaforo estaba en verde pero habia comenzado a parpadear el muñequito, diste un paso para cruzar y yo te sujete:

- Se va a poner en rojo ya mismo.

Y los dos nos quedamos en la acera esperando, no protestaste mientras la gente iba corriendo apurando el semaforo hasta el ultimo segundo, pero no llevabamos prisa, estabamos de fin de semana. Y alli esperando señalaste a un edificio con el dedo, mire hacia el lugar que señalabas y no dire que edificio era pues es algo entre nosotros.

- Alli es donde me quedo yo cuando vengo a Madrid.

Por supuesto no es el hotel en el que nos estabamos alojando.

- Cuando vienes Madrid, menos cuando vienes conmigo - dije.
- No cuando vengo solo, cuando necesito desconectar de todo y perderme en Madrid, cojo una habitacion individual con jacuzzi que sale muy bien de precio y vengo a relajarme y disfrutar de perderme entre la multitud.
- No me traen buenos recuerdos tus escapadas a Madrid.
- ¿por que?

En ese momento mil ideas se me cruzaron por la cabeza, pero no queria remover el pasado.

- Digamos que... que la ultima vez que estuviste no era una buena epoca.
- ¿era la epoca en la que creias que no podrias vivir sin mi?
- si

No necesitabamos entrar en mas detalles, los dos sabemos lo importante que es la otra persona, lo necesario que somos el uno para el otro y la epoca tan dificil que pasamos hace unos meses donde ninguno de los dos nos encontrabamos, donde luchabamos contra nosotros mismos y lo que eramos capaces de sentir.
Cruzamos el semaforo y seguimos caminando juntos por la Gran Via.

- La ultima vez que estuve aqui iba por este mismo lugar hablando contigo por telefono.

Es curioso como vivimos y recordamos las cosas distintas.

- Yo tengo otros recuerdos de ese viaje.
- ¿de que te acuerdas?
- de algo que no quiero recordar.
- ¿de que?
- que mas da
- dime de que, ¿no?
- de Alicia
- es verdad, me ibas diciendo que por que no quedaba con ella, si te soy sincera no alcanzo a recordar ni siquiera si nos vimos.
- si os visteis.
- ¿de verdad? no, creo que no nos vimos, tu me ibas diciendo que no entendias como no quedaba con una amiga ya que estaba en Madrid y yo... no alcanzaba a explicarte que no me apetecia verla, que habia sido importante pero ya no lo era y no queria verla.
- pero la viste

No entiendo por que no era capaz de acordarse cuando yo no era capaz de olvidarlo, ella habia sido una espina demasiado dolorosa para olvidarla, ya hacia mucho que no me importaba, el tiempo me habia demostrado que no era rival para la guerra que yo creia tener con ella.

- no, creo que no, no es algo que me importe demasiado.
- claro que la viste, me acuerdo perfectamente hasta lo que ella te dijo sobre mi.
- ¿que me dijo?
- ¿que mas da? ¿acaso es importante ahora?
- dimelo, ¿no?
- no
- ¿cuantas veces te tengo que pedir que me lo digas?
- estoy intentando acordarme textualmente lo que te dijo, pero tengo una idea general.
- con la idea general me vale
- no que luego piensas que hago interpretaciones

Me quede pensando y en el siguiente escaparate no me acuerdo que vimos, pero... se olvido el tema, ahora aqui sentada escribiendo me acuerdo perfectamente de como lo que me dijiste que ella te habia dicho que yo era una caprichosa y todo porque te amaba, ¡ella! que jamas ha cruzado ni una sola palabra conmigo, ¡ella! que gritaba a los cuatro vientos que te amaba pero que luego no era capaz de demostrarlo, sino que te tenia cuando ella queria, ¡ella! que sido capaz de intentar aparentar que habia entre vosotros por miedo a que os viera alguien y cuando se entero que entre nosotros habia una tension sexual y sentimiental considerable... entonces se enrabieto y me dijo caprichosa y egoista, te dijo que creia que debias mantener las distancias conmigo porque textualmente "vuestra relacion no se parece a la nuestra, nosotros nos queremos". Que facil es opinar de lo que siente una persona que no conoces... ¿no? si lo que yo siento no es amor...entonces el amor no existe.

Sonrei, te abrace y seguimos caminando abrazados por Madrid, por la Gran Via.

Ana

sábado, 13 de junio de 2009

La guitarra


Este como todos los cuentos comienza con... Érase una vez. Érase una vez una niña, una niña pequeña que jugaba a ser mujer, cada mañana se olvidaba de sus ganas de volar como Peter Pan, de sus muñecas, de ver los dibujitos en el sofá y de sus galletas para el recreo, cada mañana se olvidaba de lo que era ser una niña, abría el armario, se ponía sus tacones altos y maquillaba sus trenzas, cada mañana se disfrazaba de mujer adulta e iniciaba una vida nueva, una nueva vida en la que el aprendizaje no era fácil, no había profesores que te dijeran que te estabas equivocando y que te ayudaran a resolver los problemas de matemáticas, aprendía de cometer errores y salir de los problemas en los que se metía, pero no le importaba, siempre había una sonrisa dibujada para los demás, porque sabía que la vida siempre era más sencilla con una sonrisa. Una noche de primavera conoció a un chico en aquel bar, él estaba sentado en la barra con la mirada perdida en el vaso de ron, con el reflejo ambar de la nostalgia en su ojos, ella pidió una copa y él levantó la mirada hacía sus ojos, cuando lo vió supo que había otro niño jugando a ser adulto, ella se disfrazaba de mujer, él de canalla, de chico duro, pero para ella fue fácil pasar entre aquellas barreras que eran tan parecidas a las suyas y llegó a tocar su corazon con un soplo de aire, a tenerlo entre sus manos. Se enamoró, se enamoró como una mujer sólo puede enamorarse una vez en la vida, pero cupido había arrojado a él a los brazos de otra ella, todo era imposible, la eternidad se volvía corta, nada era como en las pelis, no había cuentos de hadas como el de la cenicienta, ni finales felices para siempre como la bella y la bestia, nada era fácil. Él era un "músico frustrado" como le gustaba definirse ella soñaba ser una melodía entre sus dedos, sueños demasiado altos para alguien que sólo era una niña. Le conocía tan bien, que a veces sobraban las palabras, ella sabía que él tenía muchas ganas de tener una guitarra y quería ser ella quien se la regalase, porque era algo muy personal y a la vez muy especial, pensó escribirle una carta a los reyes magos, pues las calles empezaban a vestirse de navidad, pero había motivos más importantes que la navidad y era todo lo que sentía, así que no esperó más y una mañana de otoño cuando el sol apenas calentaba le llevó un paquete, en él iba envuelta una guitarra con una pequeña nota "para que tus melodías siempre me alcancen". Ella sabía que cada vez que tuviera la guitarra entre sus manos se acordaría de ella, que en cada canción al menos una nota le pertenecería, sabía que al final ella sería una melodía de un tiempo pasado, un historia de amor entre los dedos, un adagio que recordar para la eternidad, sabía que podría adelantarse en el camino porque él nunca la olvidaría.

Ana


P.D.: es un cuento escrito hace mucho tiempo que acabó con la melodía adecuada, aquella que sólo dos personas son capaces de tocar al unísono.

sábado, 23 de mayo de 2009

Podría


Podría... podría hacer tantas cosas como sueños caben en mi mente.

Podría escribir cientos de palabras que llenaran miles de libros simplemente para decirte que te quiero, podría convencerte de que el mundo es como yo lo veo, disfrazarte de príncipe azul y que vinieras a proteger el castillo de mi reino. Podría vestirte de chico ideal y enseñarle al mundo que la perfección comienza en nosotros, podría cambiar tu forma de pensar y que en tus ideas sólo estuvieran las mías, podría hacer que bailaras al son de mis sueños. Podría moldearte a los huecos de mis manos, pero... dejarías de ser tú.

Podría no llorar cuando te escucho cantar, podría no estremecerme cuando tus labios susurran que me quieres al oído, podría no tener miedo a perderte, podría respirar en ti y dejar que mi mundo únicamente fueras tú, podría no sentirme como una niña cuando rozas mi piel, podría no ser una princesa cuando me abrazas. Podría dejarme convencer por tus ideas y renunciar a mis sueños, podría, pero... dejaría de ser yo.

Podríamos no ser nosotros, pero... nada sería como es ahora, sería como volver al pasado y reescribir la historia, quizás entonces nunca nos conociéramos porque aunque podríamos cambiarnos... somos felices porque somos quienes somos.


Ana


P.D: Si alguien te pide que cambies... no te quiere, quiere a la persona en la que quizás puedas convertirte, pero somos quienes somos por decisión propia.


Podría cambiarte pero me gusta quien eres.

lunes, 18 de mayo de 2009

Te echo de menos




La vida pasa y dicen que el tiempo cura todas las heridas, que las cosas se olvidan y se ven desde otra perspectiva y no negare que los años han ido pasando, cayendo uno detras de otro como las hojas de un arbol cuando el otoño amenaza con llegar, que pase de ser una niña a una adoleste y de ahi a un proyecto de persona adulta, pero no por ello he conseguido olvidar. Han pasado 19 años y sigo echandote de menos, no se cuantos mas tendre que esperar para borrarte de mi vida, ni siquiera se si es lo que quiero hacer o si alguna vez mirare atras y sere capaz de no llorar cuando te recuerte. No te despediste, no me miraste a los ojos y me dijiste que te ibas, no me diste la oportunidad de gritarte que te quedaras a mi lado, que habia cosas que no podia dejar de compartir contigo. Te has perdido tantos momentos... no estabas ahi para darme la mano aquel primer dia de carrera, me sentia tan pequeña en aquellos momentos, tenia tanto miedo y sin darme cuenta ya habia terminado, pero tampoco estabas ahi cuando me gradue, cuando me pusieron la banda que me daba pleno derecho a ejercer lo que habia estudiad. No estuviste cuando me rompieron el corazon por primera vez, ni siquiera lo estas ahora para ver lo feliz que soy al lado de la persona que amo. No has estado ahi para que te presente a mis amigos, ni cuando me senti defraudada por algunos de ellos, ya sabes que... "los amigos son como los cojones para las ocasiones". Ha habido tantos momentos en los que hubiera dado cualquier cosa porque me dijeras que camino debia seguir o simplemente porque te sentaras a mi lado y me escucharas, por tener uno solo de tus consejos, aquellos que siempre me sirvieron tanto... Y hoy 19 años despues de tu partida... solo soy capaz de decirte que te quiero y te echo de menos, aunque nadie lo entienda... no he dejado de necesitarte nunca. Ana P.D: El que tu crees que ha muerto no ha hecho mas que adelantarse en el camino. Seneca.

miércoles, 22 de abril de 2009

Diosa de tu vida


Amanece, el sol despunta sus primeros rayos y se cuela por la ventana dibujando entre las sabanas tu cuerpo desnudo, te miro, no puedo dejar de mirarte apoyada en la puerta, intento captar la magia y me quedo petrificada, intentando no romper el momento, pero mil mariposas revolotean en mi estomago cuando observo que te mueves. Camino despacio, casi de puntillas para no hacer ruido y me planto a los pies de la cama, rozo tu piel con mis manos y comienzo a ascender por tus piernas musculosas, despacio, no tengo prisa, alcanzo tus nalgas y continuo subiendo por la escalera de tu espalda, me siento en el escalon de tus cervicales y hundo mis dedos en tu pelo, intentando alcanzar tus pensamientos, haciendome poseedora de tus anhelos, protectora de tus miedos, diosa de tus sueño, quiero ser lujuria en tus ideas, desearte hasta morir, sentirme deseada con una mirada. Quiero ver como tu corazon late al ritmo del mio, fundirnos en fuego de pasion, ser tu y solo tu mientras somos uno solo. Como si me moviera a camara lenta me acerco a tu oido y te susurro que te quiero y veo tu sonrisa haciendo girar mi mundo tan rapido que siento que me pierdo en la pasion, cuando tus dedos dibujan mi figura hasta hacerme estremecer sintiendo que floto en la ingravidez del limbo y alli soy la diosa de tu vida.

jueves, 16 de abril de 2009

Aqui y ahora



No hay mayor soledad que el silencio de un folio en blanco, sentarte y sentir que las palabras desabrochan tu camisa, que bajan la cremallera de tu falda y dejan al descubierto la piel, desnuda frente a nada, frente al vacio que cubre la piel de gallina, la soledad del silencio, y sentir como mi vestido de piel no es mas que un fino papel que cubre el alma, los sentimientos mas profundos, como cubre las verguenzas del futuro ya pasado, de un ancla que calla a los barcos que dejaron de ser navegables.

Y me miro en espejo con mis ojos, cambio las gafas y miro con los tuyos, me gusta lo que veo, el reflejo de un espectro de otro, de ti, de mi misma vista desde un angulo de miradas personales. Y pierdo la nocion de mi tiempo, no se si vivo en la epoca apropiada, si he perdido el concepto del hoy, de quien soy y de quien quiero ser, sin esperar que los demas imaginen si soy mi yo o el suyo. Me siento pequeña, perdida en una nube de preguntas, de incertudumbres que necesito despejar, buscando la brujula de mis sueños, el norte hacia el camino de lo que siempre he querido. Pero he dejado de mirar por mi misma, veo las cosas por duplicado, como si estuviera borracha, quizas lo estoy y me he emborrachado de ti, de amor, de sentimientos personales, con esa venda color rosa que todo lo cubre, pues no soy capaz de mirar la huella de unos pasos que no sean los tuyos. Si me pides que siempre vea asi... no puedo prometerte nada pues nunca nadie dijo jamas sin estar mintiendo, porque quienes te dicen un nunca rotundo son seres inertes de sabiduria, pues ni ellos mismos saben que se engañan. Pero si puedo regalarte la sonrisa de la felicidad que hoy viste mis dias, los sueños que mañana seran reales, la nostalgia de un pasado que se dibuja entre recuerdos de risas. Puedo envolver en una caja de fantasia, mi todo, la parte de mi que estoy dispuesta a compartir contigo y dejarte la llave de la caja fuerte de lo que guardo para mi, se que te asomaras de puntilla por la rejilla, miraras con interes la decoracion de la casa de mi alma, veras los entramados de fantasias imposibles imaginando que puedes ayudarme a hacer alguna realidad, pero que nunca traspasaras el umbral de la puerta, porque tu respeto hacia la libertad pesa mas que el mundo en el vives.

Aqui y ahora, aqui y ahora delante de mi misma no puedo dejar de pensar en ti, de nuestro aqui y ahora, del sueño y futuro, del dolor y el pasado y vuelvo a pensar en el hoy, en ti y en como esbozas con un lazo los ultimos rayos de sol, agarrandote al ahora, sujetandome por la cintura sin dejar que torbellino del futuro despegue mis pies del suelo.

Ana

jueves, 9 de abril de 2009

Te echo de menos



Y aún recuerdo aquella mañana, yo estaba sentada en el coche, al volante, mirando de reojo tu cara, sitiendo el peso de los segundos como si fuesen toneladas que aplastaban mi alegría. Te recuerdo sonriente, mirándome a la carita y jurándome que te acordarías de mí, que apenas serían unos días y estarías abrazandome otra vez. No puedo olvidar cuando abriste la puerta y te bajaste, cuando me sentí sola, vacía, cuando el coche se me hizo un universo inmenso en el que me perdía, miraba tras el cristal tus pasos, caminabas hacia la estación y yo hacia el otro lado de la calle, rezaba porque el semáforo estuviera en rojo y poder contemplarte unos segundos más a través del cristal que marcaba los metros que aún entonces no eran kilómetros y no, la suerte no estuvo conmigo y el verde me hizo girar en la esquina y... ya no te veía, sentí como el aire me faltaba, no podía respirar, un nudo ahogaba mi garganta, un nudo de hilos de nostalgía, de sueños rotos, de espera, unos hilos que me decían que 15 días serían eternos sabiendo que estabas a mil kilómetros de mí y lloré, lloré como una tonta, lloré como sólo una niña podría hacerlo y como si de magia se tratase el teléfono sonó y tu nombre parpadeaba en la pantalla, lo cogí intentando disimular mis lágrimas, pero nunca he sido buena actriz, te bastaron dos segundos para saber que me pasaba y me intentaste convencer que la distancia no te alejaría de mí, que seguiría siendo tu niña, que sólo eran unos días de trabajo fuera, que volverías, palabras que callaban mis lágrimas pero no la sensación de lejanía que sentía. Me quedé horas en el coche mirando por la ventana si algún rayo de sol derretía el invierno de tu partida, mirando un reflejo de mí en el que sólo reconocía la tristeza.

Han pasado los días y cada vez son más difíciles, me llamas todos los días y me cuentas lo bien que te lo estás pasando, lo que me quieres y lo que me echas de menos, me cuentas miles de cosas y te imagino con tu sonrisa de niño prendida intentando captar todos los momentos con tus ojos de

Te echo de menos, te echo tanto de menos que no me basta con escucharte a través de un teléfono, estos días he dejado de ser yo, me he convertido en un reflejo, otra Ana, la que se plasma en un espajo mientras la verdadera yo te espera, llora tu ausencia. Vuelve pronto mi vida, creo que sin tí hoy por hoy no puedo ser yo. Te quiero.

Ana